Con el incremento de la gasolina varias compañías productoras y comercializadoras de aditivos para gasolina se han lanzado a convencer a los automovilistas de las bondades de sus productos. ¿Pero será posible que un “JARABE” me ayude a ahorrar combustible?

Aun que usted lo ponga en duda las ventas de estos productos han crecido en el último año en 500 %. Si lo leyó bien en un 500 %. Lo cual demuestra lo fácil que somos de persuadir y por supuesto nuestra ignorancia al volante. Pero si usted es de los que hay comprado un aditivo en el pasado no deje de leer esto sin duda le será de utilidad.
Estos productos se ofrecen principalmente en las gasolineras, muchos de los clientes desconocen su productividad y algunos se dejan llevar por sus etiquetas en las que se leen afirmaciones tales como aumentador de octanaje, aumentador de kilometraje, aumentador de caballaje, tratamiento para gasolina, etcétera, que a ojos de muchos les invita a comprarlos, pero que para otros nos queda un margen de duda.

Nos dimos a la tarea de profundizar e investigar sobre dichos productos y encontramos que Instituto del Petróleo corroboro el efecto que tienen los aditivos sobre el rendimiento del motor.

El resulta fue el siguiente:
Los Aditivos para Gasolina de venta al público en Gasolineras, Centros Comerciales o refaccionarias carecen de brindar mejorías al desempeño del automóvil, por lo cual se declara que su funcionamiento es inocuo y no se puede afirmar que exista aumento en caballaje, economía o aumento del índice de octano .

“Entendiendo un poco más”.

El índice de octano es la capacidad antidetonante de los combustibles. Así como hay gasolinas que estallan más rápidamente (las de bajo índice de octano y con solo la presión y la temperatura de la cámara de combustión) también hay las que se comportan de manera más estable (gracias al alto índice de octano) y solo se encienden con la chispa de la bujía.

El efecto del autoencendido de la gasolina (sin la chispa) dentro del motor hace perder eficiencia al motor.
La gasolina viene evolucionando en la medida en que los motores también lo han hecho.
Hace 50 años la relación de compresión de un motor podía ser de 7 a 1, y para ello bastaba la gasolina de 65 octanos; hoy día los motores tienen la relación de compresión de 9,5 a 1 y más, por lo cual necesitan gasolina con octanaje de 90 o más, dependiendo de la altura sobre el nivel del mar donde se transite.

Como conclusión tras nuestra investigación:

Existen varias inconsistencias sobre la credibilidad de estos “JARABES” los cuales si fueran tan milagrosos, las mismas petroleras ya hubieran desarrollado los suyos para competir en este mercado; y si fueran tan efectivos, las automotrices los hubieran adoptado de norma para comercializar sus carros con el valor agregado de la economía

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